Con la llegada del padre Favarato a El Bolsón en 1950, se constituye la primera autoridad religiosa de la Orden de Frailes Menores Conventuales este región

La Iglesia Nuestra Señora de Luján inaugurada el 25 de mayo 1953, como resultado del trabajo iniciado por una comisión Pro Templo en 1935 y fue la primera casa religiosa de El Bolsón y primera iglesia en la Patagonia, resaltada por su sencillez arquitectónica histórica. Regida entonces por el P Emilio Favaratto y el P José Cupertino, sacerdote del obispado en Viedma. El padre Feliciano Felice es el protagonista posterior de una historia que superó la iglesia. La Orden Franciscana de Frailes Menores Conventuales permaneció durante 70 años de misión y desde 2023, la parroquia está regida por la Diócesis de San C. de Bariloche.
Contexto histórico
La historia señala que hasta el año 1935 la región era visitada por Misioneros Salesianos, que cumplían con la misión evangelizadora, bautizando, bendiciendo matrimonios, celebrando misas en casas particulares, administrando los demás sacramentos. Tarea pastoral para la Argentina en esta zona fronteriza de valor fundamental, ya que en las actas se mencionaba la pertenencia a la tierra argentina, y, aunque sus límites habían sido fijados en 1902, pocos tomaban certeza de esta situación.
El paso de los salecianos misioneros itinerantes de esporádica presencia hizo que la incipiente población de El Bolsón decidiera a fines de 1935, formar una Comisión Pro Templo a los efectos de que el Obispo del entonces Territorio Nacional de Rio Negro, con sede en Viedma, Monseñor Nicolás Esandi, propiciara la presencia permanente de religiosos en el lugar.
Por aquellos años Río Negro no era Provincia para que poseyera autonomía en determinaciones sino que dependía del Gobierno Nacional. Por eso se lo denominaba Territorio Nacional de Río Negro. Fue el Ing. Adalberto Torcuato Pagano designado gobernador, que tuvo un gran protagonismo hasta 1943.

En El Bolsón por el año 1935, la población tenía un periódico llamado «La Frontera», dirigido por el maestro sanjuanino E. Ballesteros, cuya impresión se realizaba con sténcil en un mimeógrafo manual. El primer ejemplar apareció en el mes de julio y que era ávidamente leído por los pocos más de 500 habitantes que tenía la población, donde se informaba la actividad social.
El gobierno municipal estaba a cargo de una Comisión de Fomento que cambiaba de autoridades periódicamente. La infraestructura edilicia era incipiente y el amanzanamiento definitivo del pueblo no se efectuaría recién hasta el año 1937.
Funcionaba una escuela primaria y los restantes establecimientos, educativos, de salud, seguridad, se comenzarían a erigir simultáneamente a partir de 1937, con el ambicioso plan de obras que ejecutó el gobernador Pagano.

La Ruta 258 unía El Bolsón con San Carlos de Bariloche, aunque la vía de comunicación más importante era hacia El Maitén, Chubut, e Ingeniero Jacobacci (Río Negro) que poseian vías del ferrocarril.
En ese marco comenzó a nacer la inquietud de contar con un Templo en El Bolsón, para lo cual se formó “La Comisión Pro Templo”, que tímidamente en sus comienzos se dedicó a buscar los pasos que permitieran la cesión de la tierra para la Iglesia y la búsqueda de fondos para la edificación del templo.
Comisión Pro Templo
La Primera Comisión se había constituido en el mes de Agosto de 1936, y era integrada con la Presidencia de Don Enrique Saturnino Fernández; la Vice presidencia a cargo del maestro Francisco Camargo, la Secretaria fue para Enrique A. Cornejo, Pro Secretario Julio César Romera; Tesorero, Hamdém Cerieldin; Pro tesorero, el Comisario Miguel Pérez León y como vocales fueron designados Américo Souto, Juan Claudio Garach, Carlos Pastorini, Pedro Pascual Ponce y José A. Breide. Ese mismo año la Comisión fue aceptada y nombrada oficialmente por el Obispo, Mnsr. Esandi, otorgándole una validez de dos años en sus funciones.

El 27 de Noviembre de 1940 se renueva la comisión y en esta ocasión se incorporan nuevos cargos con una clara preeminencia femenina: como Vicepresidencia Primera, estaba Sara Fink de Azcona; Vicepresidente 2º, Francisco Camargo; Secretaria, Elvira Ricagno de Guasco; Pro secretaria, Sara C de Gibelli; Tesorero, Carlos Guasco; Protesorera, Alicia Baibiene de Venzano, quienes con el decidido apoyo de más mujeres que se integron, también Delia Burgos y Elisa Sarquis de Breide fueron quienes gestionaron ante el Obispado el reconocimiento, que como tal fue el 21 de diciembre del mismo año, 1940.
A medida que transcurren los años la Comisión va integrando nuevas personas. El 20 de febrero de 1942 se incorpora como Tesorero a Cándido Azcona. Al año siguiente la Presidencia es entregada a José María Benavidez, la Vicepresidencia segunda a Martha Botet de Benavidez y como vocales lo hacen Gabriela de Sarda y Elisa de Breide. A partir de 1943 las comisiones se realimentan con más asiduidad.
El 21 de octubre de 1943 se constituye otra comisión cuya nómina es enviada al Obispado para su aprobación fue el 9 de diciembre. Recién en 1944, con fecha 21 de enero, la Comisión toma impulso y decide solicitar un subsidio al Presidente de la Nación. Un mes después, el 4 de febrero, la Presidencia contesta que deben dirigirse al Ministerio de Obras Públicas, y ya con fecha 12 de febrero se remite el pedido. El 21 de Marzo, el Ministerio Nacional le da a conocer el número de expediente, es el pedido Nº 41.517/1944. A la vuelta de correo se remite la copia del anteproyecto al Obispo Nicolás Esandi.
En el invierno de 1944, el 14 de Julio, se solicita información complementaria para el expediente iniciado en Obras Públicas de la Nación y es remitido al Obispado en Viedma. El 3 de agosto Monseñor Esandi felicita a la inquieta Comisión por todos los trabajos encarados hasta la fecha para la edificación de la Iglesia.

El Solar para la construcción
El 6 de junio de 1945 se da a conocer al Obispado que por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, con fecha 29 de julio de 1941: «se reserva para el Templo dependiente de la Diócesis de Viedma los solares a) y b) de la manzana 37, en el pueblo de El Bolsón, Territorio de Rio Negro».
Comienzan aquí las primeras donaciones. El 16 de junio de 1945 Don José María Benavidez y su esposa y Secretaria, Martha Botet le informan al Obispo Esandi que se recibieron dos donaciones: una de
$5.000 y otra de $1.000, para la construcción de la Capilla de esta localidad, deseando saber el resultado de los trámites de la Dirección de Parques Nacionales, organismo competente que tenía la firma para que la Capilla se construyera en esta localidad».
Casi un mes después el Obispo contesta que los trámites en Parques no han prosperado y que sería mejor dirigirse directamente a la Presidencia de la Nación. La Comisión, lejos de amilanarse remite una carta manuscrita al Obispo, con fecha 8 de Agosto de 1945 en la que sostienen que: «No contando con la ayuda de esa Administración, rogamos a Su Excelentísima Reverencia (SER), nos autorice a construir un salón. Esta Comisión cree que cuenta con el dinero suficiente para su construcción.

El salón
Así nacía, a las 10:50 horas, según actas de entonces, la idea de construir un salón de 6 X 10 m. aproximadamente. El 16 de agosto de 1945 el Obispado autoriza la construcción pero reitera la necesidad de tener los planos correspondientes para que la Comisión Técnica la apruebe y se pueda comenzar a construir. Los planos no tardan en llegar y la Comisión Técnica recién aprueba la obra el 2 de agosto del año 1946, casi un año después. Vale una curiosa aclaración de la historia, una nota que indicaba: «Encarecemos al Señor Presidente de la Comisión que use el plano para la construcción del templo y denomine a la obra «Capilla de El Bolson». Por lo que, años después fue Parroquia Nuestra Señora de Luján.
Nuestra Señora de Luján
La parroquia de El Bolsón lleva el nombre de la Virgen de Luján por la historia de Fe cristiana de aquella incipiente población de El Bolsón.
Cuando a fines del año 1935 se formara la Comisión Pro Templo, para solitar al Obispo del entonces Territorio Nacional de Rio Negro, con sede en Viedma, Monseñor Nicolás Esandi, propiciara la presencia permanente de religiosos en el lugar, aprobada la construcción de la capilla aceptan en la comisión denominarla con la advocación de la Virgen de Luján, idea surgida de la mayoría de población y a propuesta de la Señora Gabriela Vasallo de Sarda, miembro de la comisión que prometió regalar la imagen de la Virgen de Luján, por su fuerte devoción y en ocasión de un milagro en un accidente familiar.
La imagen llegó a El Bolsón y fue depositaria la hermana de Gabriela, Concepción Vasallo de Carro, panadero de aquellos años de “La Zamorana”, panadería ubicada hoy en la esquina de Hernandez y Sarmiento.

Licitan Presupuesto
Ante el vértigo que adquieren las acciones de la Comisión una vez autorizada la Construcción, se olvidan renovar el convenio, es por ello que el Presbítero Canciller del Obispado Federico Woitalla, les recuerda que poseen un reglamento para el funcionamiento al que deben avenirse y renovar la misma en tiempo y forma.
Como primera providencia se hicieron copias del plano con el nombre de «Capilla de El Bolsón», las que se distribuyeron entre los principales albañiles locales a fin de que presentaran presupuesto de mano de obra y luego de una reunión, esta Comisión entrega el trabajo al Señor Nicolás Lengyel, por ser precio más conveniente haciéndose un contrato, cuya copia se adjunta.
La obra tomó forma cuando uno de los constructores más reconocidos del lugar, Don Juan Trotta, italiano de nacimiento, de notable empeño, al llegar al final de la obra, su ánimo perfeccionista le hizo ver que aquello no era lo que él había concebido al interpretar los planos. Cierta tarde y sin que nadie pudiera a su determinación, derrumbó toda la cúpula y la inició de nuevo hasta dejarla como se la aprecia en la actualidad.
Según el plano, aquel sector debía simular un cielo celeste y sobre su fondo claro se colocaría la Cruz Mayor y a sus pies descansaría el Altar Mayor.
Perfil del Primer Párroco
Mientras en El Bolsón ocurría esto, un sacerdote franciscano conventual recibía la orden de partir hacia la Patagonia, tierra ignota para esas latitudes del mundo, tierra de misterio y desafio, sin embargo dicen que el Ministro General Franciscano, Beda Hess, sabía muy bien a quien podría enviar hacia aqui para que cumpliera sin desmayo la obra a emprender.
NOMBRAN AL PADRE FAVARATO
El 15 de Abril de 1949, Beda Hess le responde a un antiguo misionero en China que había sido expulsado por el gobierno nacionalista. Ese sacerdote era el Padre Emilio Favarato, que se encontraba en el Convento de San Francisco de Asís y es enviado a El Bolsón.
Así comenzaba a gestarse la misión franciscana en tierras lejanas que le auguraban éxito en la misión. Cartas que iban y venían desde Italia tanto de sus superiores como de sus compañeros, constantemente evaluando sus esfuerzos en la nueva misión.
Otro Ministro Provincial, Fray Andrés M. Eccher, le escribe al padre Favarato, diciendole: No sin cierta sorpresa “he recibido tus dos cartas desde El Bolsón. Es verdad que habiamos hablado de una eventual fundación en esa región, pero nunca se tomó una decisión firme. No tengo nada que reprocharte respecto a tu partida a El Bolsón, pero debo recomendarte no poner tanto empeño y obligarte a trabajos e iniciativas y limitarte a tomar una visión del lugar para referirla después y tomar luego una decisión definitiva”.
En la misma carta se le pregunta si recibió una ayuda del Padre Valentino Bordin, que conocía El Bolsón, ya que el 2 de febrero de 1949, el obispo viedmense José Borgatti le había autorizado una misión por seis meses a la zona. En esta ocasión lo hizo en compañía del Padre Bonaventura Marcheggiani, quienes estaban facultados para ejercer el culto y la administración de los diversos sacramentos, desde el matrimonio a los bautismos y misas.
Con fecha 16 de marzo de 1950 el Obispo en Viedma faculta al Padre Favarato con todos los atributos misionales en su destino, quien llegó a El Bolsón a comienzos del otoño de ese año.
El invierno crudo de eso años hizo lo recordaría uno de los Comandantes de gendarmería de aquellos años, Guillermo Jonas, que cuenta que “en el primer invierno de 1950 nevó mucho y hubo meses de intenso frio y el Padre Favarato no tenía la vestimenta adecuada, asi que le brindamos parte de nuestra ropa de fajina para que se guareciera del rigor invernal. Aceptó de buen grado y la usaba bajo su hábito franciscano».
Cuando Favarato llegó a El Bolsón en el invierno de 1949, se albergó en uno de los pocos lugares que atendían a los viajeros: el Residencial Lostra, en la esquina de Sarmiento y Hernández, por el lugar destinado, la Parroquia y Casa de los Franciscanos, estaba prácticamente sin construcción.
El mástil
Fray Emilio decidió entonces izar un pabellón patrio y para ello necesitaba de un mástil. Recurrió a un destacado vecino, Ricardo Morado, un maderero de entonces que a pesar de sus protestas finalmente le donó el rollizo que sirvió de mástil. La convivencia cotidiana bolsonesa con la nueva realidad, fue brindandole ideas para su incipiente misión.

En la primera quincena de junio de 1950 llega a la Argentina el Ministro Provincial de Padua, (entre los frailes se llama asi al Superior de una región o Provincia religiosa) quien permanentemente lo estimula. Una carta desde Padua fechada el 5 de mayo de este mismo año da una amplia información del entusiasmo que despertaba en los franciscanos italianos la visión de lo que representaba la parroquia Nuestra Señora de Luján, la número 1450 fundada por los franciscanos en el mundo.
Como el entusiasmo fue en aumento el Ministro General (superior de toda la Orden), el 26 de septiembre de 1950, le escribe a Favarato: «me congratulo mucho por la iniciativa misionera. Te agradezco por el amplio relato con el que me informas acerca de la posición geográfica del nuevo campo de apostolado, de las condiciones religiosas de los habitantes del lugar y de la zona circundante y de sus proyectos y programas de trabajo sacerdotal. Noto por lo que dices, que el trabajo no falta y que hay mucho para iniciar y proseguir y que hay buena recepción por parte de los habitantes y que hay muchas y diversas maneras de actividad católica…».
Cuerpo de Exploradores
El Padre Favarato no se limitó a su tarea sino que también formó un Cuerpo de Exploradores Católicos. Esto se desprende de una misiva que le envía Juan Paolini, Jefe de compras de la Gobernación rionegrina, quien le dice que «las firmas comerciales, ante las que se ha tramitado el pedido la provisión de botines y medias que solicitó en donación para el cuerpo de exploradores»
En una de las cartas manuscritas de Favarato, fechada el 7 de mayo de 1953, le manifiesta al Director Diocesano por la Vocaciones Religiosas, L. Woitalla, que le envíe datos necesarios para los que deseen abrazar la carrera religiosa y le promete rezar y ahondar en la prédica para obtener por lo menos un seminarista de la localidad, se queja también de que la contribución económica de los fieles para ese fin, es bastante escasa.

El 3 de enero de 1954 el Vicario General del Obispado le anuncia que el «Señor Guillermo Gueydan De Roussel se ha dirigido al Obispo a los fines que bendiga y declare oratorio semiprivado a la capilla edificada en la chacra del Sr. De Roussel situada en Lago Puelo. Agradeceré hacer llegar el correspondiente informe al respecto dejando constancia de la conveniencia o necesidad de que dicha Capilla se le dé carácter de semipública».
B° Obrero “Pte Perón”
En el Barrio Obrero se continuaba trabajando para cumplir metas propuestas por el párroco. El 12 de abril de 1954, los vecinos de ese sector escriben una carta al Gobernador del Territorio Nacional, Emilio Belenguer, quien visitó en numerosas ocasiones la localidad; en dicha carta le solicitan «donaciones con destino al Taller de Manualidades de los siguientes elementos: Máquinas de coser, telares y lana, conseguir de cualquiera de las grandes fábricas textiles, retazos de géneros, telas, las que serán empleadas en la confección de ropitas para los niños más necesitados; una ayuda monetaria, si fuera factible.
Agradecemos a su Excelencia por la comprensión manifestada durante su última estadía en El Bolsón (Barrio Obrero Presidente Perón) y la deferencia que pueda con cuatro renglones en los que se le expresa: «Los momentos actuales aconsejan asistir y aceptar invitaciones. No hay ceremonial de recepción; preparar sitial para las autoridades y recibirlas con los acordes del órgano. Adoración pueda tener de interesante en la Iglesia». Finalmente, después de tanto, el Presidente Perón no visitó la localidad y los sacerdotes respiraron en paz.
El nuevo Párroco Feliciano Felice Sava
El 1 de Septiembre de 1956, desde Montevideo, el representante del Ministro Provincial de la Orden para América Latina, Fray Emiliano Buffoli, destina al Padre Feliciano Felice Sava al Convento Nuestra Señora de Luján.

El 20 de septiembre de 1956 el Vicario General de la Diócesis rionegrina le informa al padre Favarato que «con singular satisfacción me complazco en informarle que el Reverendísimo Padre Comisario Provincial Emiliano M. Buffoli, informa que el dia 24 saldrá desde la Capital Federal el Religioso P. Feliciano con destino a El Bolsón. Le remito adjunta la constancia del nombramiento del para que desde ya tenga todas las facultades que necesita para el trabajo pastoral. En Patagones lo esperaremos al P. Feliciano para que pueda hacernos una breve visita y conocer a su Excelencia Reverendísima, el cual regresará en unos días a la sede.»
El Padre Feliciano finalmente se instaló en El Bolsón a fines de septiembre, acomodandose a las singularidades de su nuevo destino. El objetivo sigue siendo reunir fondos para continuar con las obras emprendidas. Al año siguiente acontece la muerte del padre de Favarato, a quien el Provincial Buffoli elogia la entrega pastoral del sacerdote diciendo: «luego de misionar por años en la China no ha dudado en dedicarse con amor y sacrificio al trabajo misionero en el lejano El Bolsón (Patagonia) por amor a las almas y el honor de la Orden, renunciando, no sin sacrificio al consuelo de los familiares, que quedaron en su tierra lejana…»
1957 – Obras en la parroquia
En pleno invierno del año 1957 el Padre Feliciano le escribe una nota al Presidente de la Comisión de Fomento solicitando autorización para la construcción del cerco perimetral de material que sustituya al existente. El pedido fue aceptado y la construcción delimitó el predio sobre la Avenida San Martin.
Uno año después, el primero de enero de 1959, el Padre Feliciano escribe al Obispo de Comodoro Rivadavia, Carlos Mariano Pérez una breve carta en italiano en donde le consulta qué hacer con los feligreses que se afincan al Sur del Paralelo 42, en la Provincia del Chubut, solicitando que le conceda la posibilidad de evangelizarlos. De hecho los sacerdotes ya cumplían esa función pero no con un escrito que los habilitara. Dicha autorización llega tiempo después y en la práctica su labor misional se extiende a El Maitén, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén.

La idea de la escuela
El 20 de Julio de 1959 le escribe una conceptuosa carta al Presidente del importante Club Social y deportivo «El Refugio», Don Babil Azcona (h) en la que le agradece el beneficio que destinaran a los niños pobres de la localidad y que se utilizó para la adquisición de ropa y calzado.
El Club El Refugio reunía en determinadas noches a los amantes del juego como el Pase Inglés y otros no menos sanctos. Feliciano hizo de tenedor de las apuestas y un porcentaje sobre el total de lo jugado durante la noche quedaba en manos del santo sacerdote. Nadie se sintió mal por ello. Es más, varios de los participantes en el juego de aquella noche sintieron al cura más cercano y terrenal. Esta experiencia no se repitió.
Padre Feliciano, que era un músico excepcional, solía utilizar el órgano en la parroquia para destaparse con polcas, valses y tarantelas de su tierra natal, cuando la ocasión le permitía. El Ing. Slavko Hranilovic, quien cultivó un gran amistad con él, recuerda que “por su forma de ser y su incansable trabajo el sacerdote se granjeó de la simpatía de todo el mundo. Se hizo de amigos sin diferencia social, económica, ni credos ni razas”.
1962 – Inicios del Instituto Estrada
Preocupado por las situación de los niños que andaban perdido por las calles, “me planteó la idea de construir una escuela. Fuimos a ver a Bil Azcona, Francisco Camargo, Enrique Fernández y Mario Guasco entre otros, y se conformó la Comisión Pro Escuela Secundaria, que luego dio lugar al recordado Instituto José Manuel Estrada.
El primer año se inició en 1962, en una construcción aledaña a la cúpula de la parroquia, que se fue construyendo de a poco y a la que Feliciano le llamada jocosamente El Vaticano, que constaba de un pequeño living, una cocina y un baño. Lamentablemente, el Padre Feliciano enfermó y fue llevado a Buenos Aires y no pudo ver la primera promoción salida de la escuela (un incendio en 2019, acabó con las instalaciones de esa emblemática obra franciscana).
(**) El Ing. Slavko Hranilovic
Hranilovic, croata que llegó a la Argentina en 1947, vino contratado por la embajada de Italia para realizar en el país relevamientos inherentes a la forestación y planificar políticas en diversas regiones. Cuando llegó a El Bolsón, el impacto de la belleza del paisaje y el singular paralelismo con su país, hizo que se quedara cumpliendo su trabajo profesional.
Hranilovic cuenta que conoció al padre Feliciano tiempo después de haber llegado a El Bolsón: “Era sacerdote de la parroquia Nuestra Señora de Luján y comencé mi relación con él, pudiendo contemplar y apreciar su vida, sus obras y virtudes por la forma de ser y el trabajo incansable con el que se granjeó la simpatía de la sociedad”.
“Se hizo de amigos sin diferencias ni condición social, ni económicas, ni credos ni razas. Fue querido y respetado por la población. De esa manera conocí a Feliciano. Cierta vez al pasar por el terreno baldío aledaño a la parroquia, lo vi haciendo dibujos en el suelo. Al preguntarle que hacia, me respondió que estaba haciendo una escuela para sacar a los chicos que andan por la calle o pasan horas en los bares”.
“Comenzó hacerse realidad aquella idea cuando con algunos vecinos conformamos la Comisión Pro Escuela Secundaria de la cual fuí presidente, que luego se denominaría Instituto Secundario José Manuel Estrada, que en sus inicios abarcó el nivel secundario y se extendió a nivel primario y jardín de infantes. Luego a Profesorado y Perfeccionamiento Docente. El primer año se inició en el año 1962”.
“El constructor técnico fue Bil Azcona que sin título de ingeniero ni arquitecto, era un hombre muy práctico y conocedor de la profesión, además de buen asesor”.
El Padre Feliciano hizo las veces de arquitecto, de albañil y de peón, ataviado con su sotana atada a la cintura haciendo cimientos y acarreando baldes junto al maestro Ricardo Ventura, quienes entre otros, integraron el staff docente del colegio.

1966 – Docentes Ad-Honorem
El Instituto Jose Manuel Estrada es recordado por una buena parte de la población, porque marcó profundamente a un grupo de jóvenes estudiantes y docentes y religiosos que pasaron por esta casa de estudios.
Nació en marzo de 1962 gracias al entusiasmo, dedicación, esfuerzo y constancia de un grupo de personas que vieron la necesidad de brindarle a El Bolsón y toda la zona, un centro de estudios de nivel secundario.
Muchos de aquellos pobladores recuerdan que “el motor del proyecto fue el Padre Feliciano Felice”, recordado como ejemplo de vida y espíritu solidario que debió organizar, compaginar, coordinar y darle vida de esta trascender obra educativa e institucional de El Bolsón.
Una buena parte de la población actual recuerda vivencias de esos años, algunos de los cuales ejercieron la docencia en las aulas de la escuela primaria, luego secundaria y terciaria, del cual egresaron docentes que luego ejercieron la actividad en las escuelas de la localidad.
De los convocados para participar del proyecto, un grupo de docentes y profesionales que tenían muy reciente experiencia, le brindaron sus horas y sin descanso casi, trabajaron ad-honorem durante los primeros tres años.

El esfuerzo brindó la satisfacción de ver crecer día a día “nuestro Instituto” – dicen los melancólicos-, para verse coronada tanta dedicación cuando en diciembre de 1966 egresaron de aquel los primeros 24 maestros para El Bolsón y su zona.
Muchos recuerdan las reuniones nocturnas en la parroquia, culminados los trabajos diarios, para ver ser reconocidos ante el optimismo del Padre Feliciano. Era el momento del intercambio de ideas entre las personas, muchas de cuales son el recuerdo “vivo” de quienes entregaron los suyo: El ingeniero Slanko Hranilovic, Ricardo Junwinth, Ricardo Ventura, Carlota Steiner, Titin Crespo y Maria Rosa Oliver de Daniel, entre otros.
El edificio a medida que crecía el número de alumnos quedado chico, mientras estaba en marcha la ampliación y la colaboración de todos para un fin común que año a año fue entregando nuevos docentes. Se incorporaron: Maria Antonia Concaro, María Borner y Mema Castellán, entre otros.
Sin dudas que el justo y especial homenaje es al Padre Feliciano Felice, que en su comienzos no dudaba en arremangarse su sotana para ser obrero y a pico y pala hacer los cimientos junto a dos colaboradores: Ricardo Ventura y Bil Azcona (constructor técnico) quienes junto al Padre Feliciano iniciaron los cimientos (muchos lo recuerdan al franciscano con la sotana atada a la cintura); otros pobladores de entonces también aportaban transportando materiales en una vieja y pesada carretilla.
Cuentan los memoriosos que al padre Feliciano hubo que recomendarle su vestimenta sacerdotal infinidades de veces porque “lo suyo, eran los ladrillos; los pastones, los tablones y los baldes: porque como pocos, amó a la juventud de este lugar y quiso dejarles este legado, que hoy es memoria centenaria para El Bolsón.
El Padre Feliciano no pudo o continuar porque una enfermedad lo llevó a Buenos Aires. Sin embargo volvió.
El pueblo enterado que volvía, de manera espontánea y sin que hubiera una organización para recibirlo, decidieron ir hasta el Puente del Arroyo Los Repollos. Llegaban a pie, en bicicleta, a caballo, en automóvil. De esa manera la gente le manifestó su amor, emocionada y feliz. Fue la última vez que el Padre Feliciano estuvo en El Bolsón.
La preocupación mayor de Feliciano Felice, fueron los pobres. Sin discriminar a nadie, lo que hacía tenía por objetivo ese sector del pueblo que crecía, en aquellos años, en las zonas ribereñas del Barrio Obrero y rurales. Feliciano entraba a todos los hogares y allí mateaba, comía un trozo de pan o una torta frita y eran infaltables en él la alegría que demostraba en todo momento.
Tanto Favarato como Feliciano amaban lo que hacían, tal como se los recuerda en este Centenario de El Bolsón.

Con la llegada del padre Favarato a El Bolsón, se constituye la primera autoridad religiosa franciscana. Posteriormente, el Reverendísimo Padre Comisario Provincial Emiliano M. Buffoli, anuncia que el dia 24/9/56 saldrá desde la Capital Federal el religioso Padre Feliciano Felice con destino a El Bolsón, quien finalmente se instaló en El Bolsón a fines de septiembre de ese año.
La Misión Franciscana de la Orden de Frailes Menores Conventuales, se asentaron durante 70 años la sede en esta localidad cordillerana, quienes fueron reconocidos a lo largo de los años por su el gran protagonismo de evangelización en el amplio territorio de la región cordillerana, que abarcaría hasta la Meseta y Región Sur. Misión que culminó en año 2019 con el traslado de la parroquia Nuestra Señora de Lujan a Diócesis Andina de San Carlos de Bariloche. El 20 de diciembre de 2023, se entrega la definitiva gestión a los sacerdotes diocesanos.
El primer párroco fue el sacerdote Fernando Daniel Rodríguez, quien luego de un corto plazo de dos años en El Bolsón, fue nombrado por el Papa Francisco obispo auxiliar de Lomas de Zamora.
En el año 2025, es nombrado el sacerdote José María Lynch -Padre Pepe – quien asume como párroco en El Bolsón. Luego de más de 17 años como párroco de la parroquia San Franciso, en San C. de Bariloche, y fundador del Hogar Emaús en esa ciudad, se hizo cargo de la “iglesia franciscana”, con más de una decena de capillas que forman parte de la vida parroquial: B°Obrero; Los Hornos; Andén; San Francisco; B° Usina; comunidad Nahuelpan; B° Luján; San José; B° Esperanza; Arrayanes; Cementerio y las tres capillas en la zona rural de Mallín Ahogado.
Fuentes: Textos originales de la OFMC/Revista Cincuentenario/ testimonios propios y otros.
Las fotografías son ilustrativas y no se corresponden a la cronología de historia.
Angel Daniel Morales @Limite42
(*) MARCO HISTÓRICO EN ARGENTINA | La imagen de Nuestra Señora de Luján – Patrona de la Argentina, tiene una rica historia que se remonta a 1630, cuando dos imágenes de la Inmaculada Concepción de María, traídas desde Brasil, llegaron al puerto de Buenos Aires. Una de las imágenes, destinada a Santiago del Estero, quedó inexplicablemente varada cerca del río Luján, en un lugar conocido como «el árbol solo». La carreta solo avanzaba si la imagen estaba en tierra, lo que llevó a la conclusión de que la Virgen deseaba permanecer allí.
Fue trasladada a una capilla construida en una estancia cercana y, con el tiempo, se erigió la actual Basílica de Luján, donde se venera a la Virgen como Nuestra Señora de Luján.
Su consagración en 1887, la Virgen de Luján es coronada como patrona de la Argentina por el Papa León XIII. La Virgen de Luján es un símbolo de fe y unidad para los argentinos, y su fiesta se celebra cada 8 de mayo. En El Bolsón la parroquia lleva el nombre Nuestra Señora de Luján por la profunda historia de Fe de esta población patagónica ubicada en el Sur Oeste de la Provincia de Río Negro, colindante hacia el Sur con la Provincia del Chubut, cuyo límite es el Paralelo 42.
(**) Libro “Testimonios” de J.D. Matamala, Pag. 54/55.
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