El gesto se produce en un contexto de debate social tras la aprobación de modificaciones a la Ley de Glaciares en el país

Una científica ambiental de trayectoria internacional eligió uno de los íconos naturales más emblemáticos de la Patagonia, el Glaciar Perito Moreno, para dejar un mensaje de concientización durante su visita como turista en El Calafate.
Se trata de Estefanía Romano, especialista en políticas públicas, gestión ambiental y coordinación de proyectos transnacionales, quien por estos días recorre la región. Según consignó el medio digital Ahora Calafate, su paso por el Parque Nacional Los Glaciares estuvo marcado por una experiencia que la propia investigadora definió como “movilizadora”.
En ese marco, decidió dejar una carta en dependencias de Parques Nacionales con un mensaje orientado a promover la reflexión colectiva sobre el cuidado del ambiente. De acuerdo a lo que se pudo conocer, el texto plantea la necesidad de reforzar el compromiso social frente a los desafíos ambientales actuales, poniendo el acento en la responsabilidad compartida para preservar ecosistemas estratégicos como los glaciares.
El gesto adquiere especial relevancia al haber sido realizado en uno de los destinos turísticos más visitados del país y de reconocimiento internacional, lo que potencia su valor simbólico.
La presencia de Romano en El Calafate y su iniciativa vuelven a instalar en la agenda pública la importancia de reflexionar sobre el impacto de la actividad humana en los entornos naturales, así como la necesidad de consolidar políticas de desarrollo sostenible.
LA CARTA
Estimados/as,
Me dirijo a ustedes a fin de compartir una inquietud surgida a partir de una visita reciente a uno de los glaciares bajo su jurisdicción, realizada a través de la excursión Safari Azul.
La experiencia me generó preocupación, en particular por la percepción de que los desprendimientos de hielo eran vividos principalmente como una atracción, sin un encuadre claro que ayude a comprender su significado en el contexto ambiental actual.
Asimismo, durante el recorrido en embarcación, observé situaciones en las que algunos visitantes recogían fragmentos de hielo, los manipulaban, los colocaban en botellas como recuerdo o incluso los consumían. Al señalar estas prácticas, la reacción fue de reproche hacia mi planteo, sin que se desalentaran lo que no favoreció un intercambio constructivo.
En este sentido, también llamó especialmente la atención la escasa presencia de información accesible sobre cambio climático y la falta de mensajes claros orientados a promover el respeto y la conservación de un entorno tan sensible.
Entiendo la complejidad de gestionar estos espacios y valoro profundamente el trabajo que realizan. Precisamente por ello, considero fundamental que la experiencia de visita contribuya activamente a generar conciencia sobre el valor y la fragilidad de estos ecosistemas.
Comparto estas observaciones con el mayor respeto, entendiendo la complejidad de coordinar este tipo de experiencias. Precisamente por ello, considero que el rol de quienes guían estas visitas es clave para transmitir no solo la belleza del lugar, sino también su fragilidad y valor.
Confío en que estos comentarios puedan ser tomados como una oportunidad para reforzar el enfoque educativo y ambiental de la experiencia, en línea con la importancia que tiene un lugar como el glaciar.
Stefania Romano
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