Hoy a las 16 hs la comunidad parroquial Nuestra Señora de Luján de El Bolsón oficiará una misa para dar inicio a la reconstrucción de la capilla, que por más de 40 años fuera referencia de la población católica

El silencio del bosque se rompió con el rugido del fuego. Las llamas, descontroladas y avivadas por el viento, arrasaron con todo a su paso en Mallín Ahogado. Entre las pérdidas materiales y el dolor de quienes vieron sus hogares consumidos, una ausencia se siente con especial intensidad: la capilla Virgen de las Nieves ya no está.
Por más de 40 años, esa pequeña construcción de madera se alzó entre los árboles nativos como un refugio espiritual para la comunidad católica. Allí se compartieron misas, bautismos, encuentros y despedidas. Era más que una capilla: era un símbolo de fe, construido con las manos y el corazón de los vecinos.

Hoy, la comunidad se congrega nuevamente, no para llorar la pérdida, sino para comenzar la reconstrucción. A las 16 horas, la parroquia Nuestra Señora de Luján oficiará una misa, el primer paso para devolverle a Mallín Ahogado ese espacio de oración y encuentro que el fuego arrebató.

El padre José Pepe Lynch, párroco de El Bolsón, confirmó que los trámites del seguro están avanzados, pero también dejó en claro que será necesario el compromiso de todos. «Estamos trabajando en una campaña de ayuda», anunció, confiando en la solidaridad que siempre ha caracterizado a la comunidad.
Un legado de fe y esfuerzo
La historia de la capilla Virgen de las Nieves es un testimonio del esfuerzo comunitario. Su origen se remonta a 1975, cuando la Orden Franciscana de Menores Conventuales comenzó su misión evangelizadora en la zona. Fue entonces que nació la necesidad de un espacio para la catequesis y la oración.

La familia de Ricardo Mansilla donó el terreno, y con el apoyo de la parroquia de El Bolsón, el sueño comenzó a tomar forma. La comunidad respondió con entusiasmo: Fray Gentile diseñó la estructura, la familia Sirvent y el establecimiento de Marcelino Figueroa donaron la madera, Adán Shaffer se encargó de la albañilería y muchos otros sumaron su trabajo y recursos. Finalmente, en 1985, la capilla fue inaugurada en la costa del río Azul.

Ahora, casi 40 años después, la historia vuelve a repetirse. Así como aquella vez, serán las manos solidarias las que levantarán nuevamente las paredes de la capilla. Y cuando la nueva Virgen de las Nieves se alce entre los árboles, no será solo una reconstrucción de madera y ladrillo, sino el reflejo de una comunidad que, incluso en la adversidad, nunca deja de creer ni de unirse.
A.D.M. | @Limite42
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