En un nuevo capítulo de la crisis en Medio Oriente, el gobierno de Irak reconoció este sábado que los ataques contra un estratégico oleoducto de Arabia Saudita fueron lanzados desde su territorio, donde permanece la presencia de rebeldes hutíes respaldados por Irán. A su vez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló nuevamente a Irán como el principal responsable de la ofensiva.

Desde la India, donde participaba en una cumbre de los BRICS, el presidente iraní Masoud Pezeshkian se distanció del conflicto y afirmó: “No estamos en guerra con Arabia Saudita. Los hutíes tienen sus propios asuntos”. Además, subrayó en declaraciones al canal India Today que “todos los países de la región deberían sentarse a la misma mesa para establecer la paz y la seguridad” y agregó que “no hay lógica ni razón para que estemos en guerra o en conflicto”.
Mientras tanto, el número de desplazados en Yemen aumentó rápidamente debido al avance de los rebeldes hutíes, que amenazan con controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía alternativa clave al estrecho de Ormuz. En paralelo, Líbano e Israel acordaron mantener nuevas conversaciones directas en octubre para abordar la tensión entre ambos países.
Desde Irlanda, donde desarrolló una intensa agenda, Trump fue consultado sobre si consideraba a Irán como responsable del ataque al oleoducto saudí Este-Oeste y respondió: “Bueno, creo que sí. Probablemente sí”. Asimismo, reveló que su gobierno ha mantenido “conversaciones” con los hutíes, sin especificar fechas, y aseguró que estos “no quieren pelear con nosotros” y “están dejando pasar a la mayoría de los barcos”.
Sin embargo, los hutíes negaron las declaraciones de Trump. En un mensaje publicado en la red X y difundido por la televisión iraní PressTV, Hazem al-Assad, portavoz de la organización armada Ansarullah (Partidarios de Dios), calificó las afirmaciones de Trump como “infundadas y falsas”, acusándolo de “hablar sin sentido y contar mentiras ridículas”. Añadió que la realidad se refleja en el proverbio: “La mano que no puedes romper, bésala y reza para que se rompa”.
En Yemen, miles de personas huyen del avance hutí. Según la Organización Internacional para las Migraciones, al menos 76.000 personas han abandonado sus hogares desde julio, en medio de intensos combates entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales, cifra que aumentó desde 46.000 reportados pocos días antes. Existe preocupación por un posible retorno a la guerra civil que dejó 150.000 muertos antes del alto el fuego de 2022.
Durrah Ali Hassan, refugiada en casa de un familiar, contó entre lágrimas: “Vi a los soldados mientras se retiraban. Nos dijeron que debíamos escapar”. Manifestó su preocupación por su hija embarazada, que se encontraba en coma en un hospital debido al impacto del caos.
Por otra parte, Líbano e Israel se preparan para reunirse en Roma en octubre en un nuevo ciclo de negociaciones mediadas por Estados Unidos, luego de que una ronda prevista para este mes fuera pospuesta sin explicación. El Departamento de Estado informó que los embajadores de ambos países en Washington se reunirán la próxima semana para abordar los acontecimientos actuales y la implementación del acuerdo marco alcanzado en junio. En los últimos meses, han realizado siete rondas de conversaciones en Washington y Roma para calmar los enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y el grupo político-paramilitar Hezbollah, con base en Líbano.
Paralelamente, el presidente iraní Masoud Pezeshkian y el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, mantuvieron conversaciones al margen de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, según un comunicado del gobierno de Emiratos Árabes Unidos. Este encuentro refleja los esfuerzos por mantener el compromiso a pesar de la creciente inestabilidad regional. Irán ha criticado duramente las alianzas de seguridad que algunos estados del Golfo mantienen con potencias occidentales, en tanto que Emiratos Árabes Unidos apoya iniciativas para contener la influencia militar iraní.
En Irak, el primer ministro Ali al-Zaidi ordenó una investigación sobre el comando de operaciones en la provincia de Maysan, que limita con Irán, y destituyó a su comandante después de que se confirmara que los ataques contra el oleoducto saudí se lanzaron desde esa zona, informó el gobierno iraquí mediante un comunicado.
El Ministerio de Exteriores saudí atribuyó los ataques a drones procedentes de Irak y anunció que no tomará represalias para “dar al gobierno iraquí la oportunidad de adoptar las medidas necesarias”.
El oleoducto Este-Oeste es vital para las exportaciones petroleras de Arabia Saudita desde que la guerra con Irán interrumpió el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz. Según la Agencia Internacional de la Energía, las exportaciones saudíes de crudo a través del puerto del mar Rojo, ubicado al final del ducto, han aumentado más del doble.
Con información de AP.
LIMITE42.COM PERIODISMO INDEPENDIENTE!