El histórico concierto por los Derechos Humanos celebrado en River 15 de octubre de 1988, escenario del cierre de una gira de Amnesty International que convocó a Bruce Springsteen, Peter Gabriel, Sting, Tracy Chapman y Youssou N’Dour

El llamado “tour” había recorrido 19 ciudades del mundo en tan sólo 45 días y sumaba también a artistas locales, que en el estadio River Plate de Argentina, los invitados fueron Charly García y León Gieco. Una historia en primera persona, porque puso a prueba la profesión de periodista, siendo que debería poner en valor el conocimiento del mundo del rock & pop que se vivían por la década.
Esta idea original de la gira que había comenzado el 22 de septiembre en el estadio de Wembley (Londres), era cerrar con tres conciertos en Sudamérica: San Pablo, Buenos Aires y Santiago de Chile. En este último el régimen militar del general Augusto Pinochet prohibió la realización del concierto en el vecino país.

Por esos años mi labor periodística estaba ligada a la editorial Sarmiento, por lo que debí cubrir íntegramente el recital que convocó unas 85.000 personas, que llegaron temprano, como nosotros, y muy rápidamente se cubrieron las tribunas del estadio millonario y el césped se pobló de público, invitados especiales y prensa.
Las imágenes muestran la cobertura, con todas las instancias de los que fue uno, por esos años, uno de los recitales de mayor densidad demográfica, altísima por metro cuadrado, donde la gente estaba apretada de verdad. Increíble.

Obviamente que no fue nada tranquilo, hubo momentos que se vivieron un verdadero infierno: Gritos, peleas, amenazas, mientras que los organizadores informaban a los músicos locales que debería usar una segunda línea de sonido; o sea, que no sería el mismo de los artistas internacionales. Hubo gresca de Verdad.

Es más, ni siquiera podrían tocar con su banda, el set no sería de media hora (que nadie había dejado explicitado en el convenio) y que apenas tocarían tocar tres canciones cada uno. Daniel Grinbank, era el encargado de la organización local, que tenía a cargo la transmisión (Rock & Pop) y la transmisión internacional tenía única prioridad, por el tiempo (hasta las 2 de la madrugada).

¿Quién sería el que intentara convencer al público que no existía la menor posibilidad de que el recital fue hasta más allá de las 2 horas? El propio Bruce Springsteen mostró temor porque era él quien debía cerrar la gira. Además porque la gente, cansada y saciada, por Sting y Peter Gabriel, temían que se fueran temprano del estadio.

Asi todo, el último en ingresar a escena fue Bruce Springsteen con su presencia arrolladora. Aunque su último lanzamiento había sido Tunnel of Love, todavía estaba muy presente el impresionante suceso de Born in The USA. Para terminar su intervención, antes del gran final del recital y de la gira, Springsteen invitó a Gabriel y Sting y se despachó con una versión de 10 minutos de Twist and Shouts. La gente en los poderosos momentos instrumentales, como la versión tenía un aire latino, coreó La Bamba (de moda, nuevamente, en ese entonces por la biopic de Ritchie Valens). No se sabe si fue una enorme confusión del público local, un masivo gesto irónico o un homenaje tardío. Fue un cierre inolvidable. Quedó en la memoria de quienes asistieron y la historia de los documentos que a 30 años hoy rememoran el gira.
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