Sally Anne Bowman, la supermodelo de 18 años que soñaba con ser la próxima Kate Moss y fue víctima de un asesino serial

El 25 de septiembre de 2005 Sally Anne Bowman, una modelo de 18 años con una carrera prometedora que había conseguido un exitoso contrato comercial, fue asesinada a tan solo unos metros de la entrada de su casa en Carshalton, al sur de Londres.

Sally Anne Bowman, la supermodelo de 18 años que soñaba con ser la próxima Kate Moss y fue víctima de un asesino serial
Sally Anne Bowman, la supermodelo de 18 años que soñaba con ser la próxima Kate Moss y fue víctima de un asesino serial

El crimen generó conmoción a nivel nacional en el Reino Unido, y desató debates sobre el sistema judicial que se mantienen en vigencia aún dos décadas después.

La crueldad inconcebible del asesino, tres países involucrados en la investigación durante dos años, y la sucesión de hechos desafortunados de una madrugada que su familia siempre lamentará, fueron los ejes de la investigación.

Conocida como «la próxima Kate Moss», Sally Anne Bowman nació el 11 de septiembre de 1987 en Carshalton, la misma ciudad británica de la que Moss es nativa, dentro del municipio londinense de Sutton.

Sally Anne Bowman en su niñez. (Foto: Archivo Clarín)

Hija de Paul Bowman, constructor de profesión, y de su esposa Linda , era la menor de cuatro hermanas. Desde que era niña demostró su pasión por la moda, el canto y el baile, con una vocación artística definida.

Sally Anne se había destacado en la famosa escuela de artes escénicas Brit School -donde estudiaron Adele, Amy Winehouse y Tom Holland, entre otros exponentes-, cuando aceptaron su solicitud de ingreso entre 700 postulantes.

La fugaz y exitosa carrera de Sally Anne Bowman

Medía 1,83 metros de altura, y quería seguir los pasos de su colega local, Kate Moss, que en aquel entonces estaba en pleno apogeo de su carrera internacional a los 31 años.

Moss era su referente porque a su misma edad, a los 18, había saltado a la fama después de que el emporio de Calvin Klein la seleccionara como modelo para su línea de perfumes.

Según testimonios de la madre de Sally Anne, que concedió una entrevista a The Mirror en abril último, su hija tenía dos grandes sueños: estar en la portada de la revista Vogue, y dar un concierto en el Royal Albert Hall con Michael Ball.

«Anne trabajaba medio tiempo como peluquera y camarera, mientras participaba de sus primeros desfiles», relató Linda Bowman, de 62 años, que aún llora la trágica pérdida de la menor de la familia.

En 2005 Sally Anne fue contratada por la agencia de modelaje local Pulse Model Management, y al poco tiempo se convirtió en el rostro de los relojes Swatch. Ese mismo año participó de la pasarela internacional del Swatch Alternative Fashion Week.

«Era la chica más feliz del mundo porque había cumplido su sueño de estar en un desfile de esa magnitud, y como padres estábamos orgullosos de sus logros; como era la menor de mis hijas, para nosotros seguía siendo nuestra bebé», recordó su madre.

Fueron días ajetreados con campañas publicitarias que duraron varios meses, y el 11 de septiembre de 2005 cumplió los 18 años entre flashes y sesiones de fotos, tal como ella soñaba.

Dos semanas después organizó una salida con amigas para celebrar oficialmente su cumpleaños, y esa noche se despidió como siempre de su mamá y sus hermanas, pero jamás regresó.

La noche del crimen

A las cuatro de la madrugada, el 25 de septiembre de 2005 un transeúnte en shock llamó a la policía tras hallar el cuerpo semidesnudo de una mujer con evidentes signos de violencia, cerca de un contenedor de basura en pleno barrio céntrico. Era Sally Anne Bowman.

Yacía sin vida a unos pocos metros de la puerta de su casa en la calle Blenheim Crescent, ubicada en el corazón de Notting Hill, una zona residencial que suele estar muy concurrida hasta altas horas de la noche, por el conglomerado de tiendas y cafés.

La última imagen con vida de Sally Anne Bowman, en primer plano a la izquierda.

La habían apuñalado siete veces, tenía heridas por mordeduras en todo el cuerpo, y había sido víctima de violación. Además faltaban varias de sus pertenencias: su bolso Prada, su abrigo cárdigan, su ropa interior y su celular.

Su madre la había visto por última vez a las diez de la noche, cuando salió rumbo al Lloyd’s Bar de Croydon. Estuvo ahí con amigas hasta pasada la medianoche, y cerca de la 1 de la madrugada le envío un mensaje de texto a su exnovio, Lewis Sproston, un joven de 20 años de quien se había separado recientemente.

Habían salido durante dos años con intermitencias, pero la relación estuvo marcada por peleas y los celos en torno a su carrera como modelo. Esa noche ella le pidió que la fuese a buscar, con la intención de reconciliarse.

Lewis aceptó encontrarse con Sally Anne, y la llevó de regreso a su casa alrededor de las 2:30 a.m. Discutieron durante dos horas adentro del auto de Lewis, y los celos otra vez fueron tema de conversación.

Finalmente Lewis se despidió a las 4.15 de la madrugada, sin saber que esa sería la última vez que la vería.

Un ex novio como sospechoso y un asesino serial que la asechaba

Sin que Lewis y Sally Anne lo supieran, alguien los estaba mirando mientras discutían. Mark Dixie, un chef vecino del barrio, había celebrado su cumpleaños 35 esa misma noche.

Mark Dixie, el asesino serial que confesó el crimen de Sally Anne Bowman.

Conocido por su «temperamento volátil», se reunió con amigos en un pub donde tomó alcohol y consumió drogas. Luego ellos testificaron que él les comentó que estaba furioso porque su exnovia, Stacy Nivet, y madre de uno de sus tres hijos, había rechazado la invitación reunirse con él para festejar.

Dixie vivía hacía dos años muy cerca de la casa de la familia de Sally Anne. Nadie lo sabía, pero tenía antecedentes de abuso sexual y había estado bajo sospecha de homicidio.

A las 3:45 de la madrugada Dixie atacó a una mujer de 36 años, pero un taxista la salvó cuando oyó sus gritos, y él corrió despavorido sin que pudieran atraparlo. Ese incidente sucedió a seis cuadras de donde Sally Anne y su exnovio estaban discutiendo.

Dixie ya estaba al acecho, oculto, arbustos cuando los vio discutiendo en el auto, y se abalanzó hacia ella momentos después de que Lewis se alejara.

Cometió el brutal crimen y huyó de la escena después de intentar ocultar rastros de su ADN al colocar polvo de cemento sobre el cuerpo de Sally Anne.

#OnThisDay in 2005 Sally Anne Bowman died. She was raped & repeatedly stabbed by Mark Dixie in South London @CI @DiscoveryIDUK @SkyNews @BBCNews @Telegraph @theipaper @itvnews @Guardian @DailyMail @theLDNstandard @thetimes pic.twitter.com/TityHTyC3t

— A History of violence #OnThisDay (@MissingVanished) September 25, 2025

Cuando se inició la investigación por asesinato, el exnovio de la modelo fue el foco de atención de la policía por haber sido el último que estuvo con ella minutos antes de su muerte en un acalorado enfrentamiento.

Fue detenido como sospechoso y estuvo cuatro días detenido, siempre gritando su inocencia y en una crisis emocional por la trágica y repentina pérdida.

Quedó en libertad cuando la policía de Sussex recibió una llamada del laboratorio forense que determinaba que no había compatibilidad genética con el ADN del semen encontrado en el cuerpo de Sally Anne.

Nueve meses después, cuando todavía no había ningún culpable tras las rejas, descubrieron una coincidencia genética con Mark Dixie, registrado como delincuente sexual.

La policía registró su domicilio y encontraron un archivo de video en una cámara digital que fue una evidencia clave para comprobar la premeditación del femicidio.

Dixie se había filmado hablando hablando de su deseo de cometer un asesinato. En la deplorable secuencia mostró en primer plano una fotografía de Sally Anne de la portada de un periódico, mientras se masturbaba y decía barbaridades.

Los antecedentes de Mark Dixie, el asesino de Sally Anne Bowman

Dixie había tenido una vida itinerante como chef, trabajó en distintos restaurantes, y en la mayoría de los lugares lo despedían por comportamiento inapropiado o por su adicción al alcohol y las drogas.

En 1987, cuando tenía 16 años había sido acusado de su primer delito de «agresión indecente», después de amenazar a una mujer con un cuchillo en la garganta. Aunque ese cargo fue retirado en el tribunal, fue el primero de una docena de antecedentes.

Mark Dixie en el interrogatorio por el crimen de Sally Anne Bowman. (Foto: Policía Metropolitana de Londres/ Scotland Yard)

Dos años después, con la mayoría de edad cumplida, atacó sexualmente a una madre de tres hijos y estuvo en la cárcel durante seis meses.

El oficial investigador superior Chris Le Pere describió a Dixie como «un monstruo». «Atacó a su primera víctima mientras ella estaba sentada en su auto en un estacionamiento aislado en el sur de Londres, la ató dentro del vehículo, abusó de ella y le dijo que la iba aprender fuego, mientras se reía del miedo de la víctima, quien logró liberarse y escapar milagrosamente», relató el oficial Le Pere en las audiencias del juicio.

En 2002, Dixie le fracturó el cráneo a otra mujer, tras golpearla con un elemento de cocina utilizado para afilar cuchillos, antes de abusar de ella. Un hombre la rescató y sobrevivió.

Además había sido condenado por agredir a un agente de policía y por varios robos. Para escapar de su pasado criminal se mudó a Australia en 1993, pero fue deportado seis años después tras cometer otro delito sexual.

El tribunal británico descubrió que tenía antecedentes en Australia, España y Holanda, y aunque estuvo preso varias veces por períodos cortos, siempre quedó en libertad por la falta de pruebas de ADN, el uso de alias y fallas en el sistema de cooperación internacional.

Las pruebas de ADN lo vincularon con las violaciones de tres mujeres en España en 2003, donde otro hombre inocente cumplió 12 años de cárcel por esos ataques: un joven holandés llamado Romano van der Dussen, que apenas hablaba el idioma cuando fue encarcelado, y usaba un diccionario para entender el Código Penal y comprender de qué lo acusaban.

«Viví un infierno indescriptible por crímenes que no cometí, han sido los peores 4.000 días de mi vida», dijo Van Der Dussen en diálogo con el diario español El País, cuando fue absuelto en 2016. Se le otorgó una indemnización de 147.720 euros por haber estado preso de su libertad injustamente.

Se descubrió además que Dixie había cometido otro ataque contra una mujer tailandesa en 1998, a quien había violado y apuñalado, con heridas similares a las del cuerpo de Sally Anne. Había ADN en la escena del crimen, y al cotejarlo confirmaron la coincidencia.

En una decisión histórica para un tribunal británico, la evidencia se utilizó contra Dixie en el juicio por el asesinato de la joven modelo, a pesar de que había ocurrido en el extranjero y que no había sido acusado formalmente por ese homicidio.

Pasaron más de dos años hasta que llegó el momento de la última audiencia del juicio, donde Dixie fue encarcelado por un mínimo de 34 años.

En 2008 cuando habló ante los jueces se declaró inocente. Dijo que «mantuvo relaciones sexuales con Sally Anne después de tropezar con su cuerpo, creyendo que se había desmayado o caído», y negó haberla matado.

Fue recién en 2015 que Dixie confesó el asesinato de Sally Anne, y dos años más tarde fue condenado a dos cadenas perpetuas más tras admitir haber atacado sexualmente a otras dos mujeres.

El investigador Le Pere insistió en que Dixie sigue siendo un hombre peligroso. «Me sorprendería mucho si alguna vez dejara de representar una amenaza o un peligro para el público», declaró.

El dolor de Linda Bowman y sus intentos por contactar al asesino de su hija

«Se necesitaron casi nueve meses para identificar a Mark Dixie y casi dos años y medio para que se hiciera justicia; Sally Anne murió porque la policía no hizo lo suficiente para detenerlo, y sus errores le costaron la vida a mi hija, porque si hubieran hecho bien su trabajo, ella todavía estaría viva», declaró la madre de la modelo en septiembre de 2025, cuando se cumplieron 20 años del asesinato.

«Cada día es un día más sin ella. Y cada día pienso en cómo sería ella ahora. Hoy tendría 38 años. quizás sería madre, una estupenda mamá, pero nunca podré saberlo», expresó.

Sally Anne Bowman tenía 18 años cuando fue asesinada por Mark Dixie, un chef adicto que debía estar en prisión.

Aún resuenan en su mente las últimas conversaciones con su hija. «Esa noche me dijo ‘te quiero’ antes de irse, y le respondí: ‘Yo también te quiero, y no lo olvides, si necesitas un taxi o cualquier cosa llamame porque voy a estar despierta», relató.

«Estuve despierta esperándola hasta las 3 de la madrugada, cuando me quedé dormida y pensé que llegaría pronto. A las 4:10 a.m la mataron a pocos metros de mi casa», rememoró con tristeza e impotencia.

«Los primeros cuatro días no dejaba de llamarla, esperando que me contestara, aunque ya la había visto en la morgue y sabía que eso sucedería», confesó entre lágrimas.

En diálogo con The Mirror, reveló que intentó ponerse en contacto con el asesino de su hija dos veces. «Le envíe cartas, pero jamás me contestó, e incluso hablé con el director de la prisión», detalló.

El asesino actualmente tiene 55 años. No puede obtener libertad condicional hasta al menos sus 70 años, en 2040, y cumple sus sentencias en una prisión de máxima seguridad en Frankland.

Dixie fue padre de tres hijos con dos mujeres diferentes antes de ser condenado. Tuvo dos niños con una joven australiana y otro su exnovia Nivet, quien lo había dejado tres semanas antes del crimen de Sally Anne.

«Ni siquiera quiero preguntarle por qué lo hizo. Solo quiero mirarlo a los ojos para que sepa lo que nos hizo a todos los que conocieron a Sally Anne», sostuvo la madre de la modelo.

«Han nacido nuevos niños en nuestra familia y con el tiempo preguntan por la foto de Sally Anne en la pared. Tenemos que contarles sobre su tía y lo que le pasó», agregó.

Linda es abuela de diez nietos y todavía vive en Croydon. «Mis tres hijas, Danielle, de 36 años, Nicole, de 35, y Michelle, de 33, me sostienen. Mi nieta más pequeña, Loulou-Anne, tiene como segundo nombre Sally en honor a su tía», comentó.

«Siempre pongo a todo volumen su canción favorita, que era ‘My Heart Will Go On’, de Céline Dion, y aún la siento cerca mío. Siempre faltará alguien en nuestra familia y haremos lo imposible por mantener su recuerdo vivo», sentenció.

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Limite 42 Paralelo de Noticias | Diario Digital de El Bolsón – Río Negro – Patagonia Argentina | PERIODISMO INDEPENDIENTE DIRECTOR: Ángel Daniel Morales

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