Primer Domingo de Adviento. Hoy se celebra a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Cada 27 de noviembre los fieles católicos celebran el día de la Virgen de la Medalla Milagrosa, advocación mariana originaria de Francia, cuya devoción se ha extendido por todo el mundo.

Los devotos de la Medalla Milagrosa se unen hoy en espíritu de oración

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
27 de noviembre de 2022
CICLO A

Evangelio según San Mateo 24,37-44

En aquél tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé.
En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca;
y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado.
De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

+Palabra del Señor

Cuatro semanas antes de la Navidad para hacer memoria de la cercanía de Dios, que ha venido y sigue viniendo hasta nosotros. ¡Estén Despiertos! Rezar y amar, he aquí la vigilancia. Cuando la Iglesia adora a Dios y sirve al prójimo, no vive en la noche. Aunque esté cansada y abatida, camina hacia el Señor.

 

Reflexión (*)

Adviento es un tiempo de esperanza, alegre porque se espera una buena noticia de parte de Dios, atenta porque no sabemos cuándo y sin miedo porque nos llena de paz. Jesús lanza una invitación llena de sabiduría: despierta, vive con atención para no caer en la ignorancia de desconocer y vivir alejado del plan de Dios para la Vida. ¡No te distraigas! Es posible vivir sin darse cuenta de nada. “En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del Hombre pasará como en tiempo de Noé”. En ese tiempo los hombre no se daba cuenta de nada, vivían en la superficialidad. El adviento que comenzamos es para despertar, es más bien un tiempo para vivir con cuidado, haciendo más profundo cada momento que vivimos. Ven, Señor Jesús, despiértanos de la indiferencia y mediocridad. Es el tiempo para dejar que Dios se acerque a mi vida. “Por tanto, dice Jesús en este Evangelio de hoy, estén prevenidos porque no saben qué día vendrá el Señor”. Dios viene, pero la muerte no es su momento. Llegará, ya llega, está llegando, en la hora que no imaginas, que es ahora, y te sorprende donde no lo esperas, en el abrazo de un amigo, en la vida que nace, en el perdón gratuito, en la comprensión del secreto de mi existencia, en un encuentro de alegría que te abraza y no sabes bien de donde viene. Dios viene, es un presente continuo, está sucediendo, sucede ahora, y sucederá también mañana. Dios está viniendo, es el modo de ser de Dios. Toda nuestra vida es «adviento»: Dios está viniendo. No es un Dios desinteresado de la vida. Te sorprende donde no lo esperas. Su presencia es la salvación. El Señor llega. Dios no tiene futuro y está viniendo siempre y desde dentro. En el adviento nos damos tiempo para detenernos, para dejar que el alma nos alcance, para dejar de fingir que no pasó nada. Una vez más. Una Navidad más. Hacemos memoria del Belén para actualizarlo porque nació para renacer. Para hacerle nacer de nuevo y de nuevo este Cristo, este Dios que me sorprende. Estamos en Adviento. ¿Es esto lo que espero? Y cuando llega ¿dónde estoy yo? Que la llegada no nos sorprenda distraídos como a la gente del tiempo del arca de Noé del que habla Jesús en este Evangelio. Hay que saber esperar a Dios, aunque muchos se cansen de esperar, porque los tiempos que vivimos se pusieron difíciles y nos desanimamos. Hay que saber buscar a Dios día a día, en el trabajo, en casa, en la calle, en los que trabajan por un mundo nuevo, en la oración, en la comunidad de los hermanos unidos. Hay que saber descubrir a Dios que se esconde en el Pesebre, en la lucha por la vida y en los hermanos más pobres. No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto de plenitud humana encontrándome con Dios. En cualquier momento puedo hacer mía su propuesta de encuentro salvador. Como decía un predicador: “Nadie posee a Dios de tal manera que ya no tenga que esperarlo”. Hay que estar atentos como dice el Evangelio: Estén preparados, en vela, es decir alimentando algunos cuidados necesarios: la aceptación de uno mismo sin quedarse detenido en los pensamientos y caprichos del ego; no caer en la superficialidad del consumo y activar la caridad para salir de la indiferencia a los hermanos más pobres; contemplar la profundidad del misterio de todo lo que nos rodea y cultivar el deseo de paz y bien para todos, aceptando de modo gratuito y sereno lo que la vida nos trae. Reza, ama, medita. No hace falta hacerse la victima del destino o proyectar nuestros miedos en Dios. Dios no nos persigue, quiere que nos sintamos amados para aprender a amar y ser felices. Ven, por favor, dentro de mí. Él realmente viene hoy, ahora.

(*) Jorge Peixoto – OFM
Parroquia Ntra. Señora de Luján – #ElBolsón

Acerca de Angel Daniel Morales

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Angel Daniel Morales Periodista Independiente DIRECTOR EDITORIAL Diario Digital de El Bolsón – Río Negro – Patagonia Argentina | "En tiempos de engaño universal la verdad es revolucionaria"

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