La tragedia ocurrió durante un vuelo de instrucción. La víctima fue identificada como Leandro Andrés Bertazzo, piloto instructor de la escuela Flying Parrot Córdoba, Argentina.

“Vos sabés lo que tenés que hacer, seguí para adelante”, dijo a su alumna el instructor de aviación Leandro Bertazzo, antes de salir de la aeronave mientras ésta se encontraba en pleno vuelo. Este caso nos llama a reflexionar, ¿qué podemos hacer cuando alguien pierde la esperanza?
La joven logró mantener el control del avión, pidió ayuda por radio y aterrizó de forma segura, sin embargo, el piloto, de 42 años, perdió la vida tras caer de una altura de 250 metros.
La familia informó que el instructor atravesaba un momento personal muy difícil y que recibía tratamiento psiquiátrico. Al mismo tiempo, compañeros de trabajo aseguraron que ese día se había mostrado tranquilo y había realizado otro vuelo de práctica con aparente normalidad.Sector aeronáutico
Sin especular sobre las causas de esta tragedia, el caso abre el debate en torno a la pregunta ¿qué lleva a una persona a perder la esperanza y qué podemos hacer para acompañarla antes de que sea demasiado tarde?
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención fue que quienes convivían con el instructor no percibieron señales evidentes de lo que ocurría en su interior. Esa realidad nos recuerda que la desesperanza puede permanecer oculta incluso detrás de una sonrisa, una rutina cotidiana, como lo es el tener un buen trabajo, o una vida aparentemente estable.
Nadie está exento de atravesar una crisis emocional. Las pérdidas, la soledad, los problemas familiares, una enfermedad o el desgaste psicológico pueden ir apagando poco a poco la esperanza.Automóviles y vehículos
Y no toda la responsabilidad recae en quien sufre, pues existen momentos en que una persona no encuentra fuerzas para expresar lo que vive o teme ser juzgada si lo hace.
Es aquí donde la familia, los amigos, los compañeros de trabajo y el entorno cercano cobra un rol importante. Estar presentes, preguntar con cariño cómo está alguien, escuchar sin prisas y hacerle saber que no está solo puede convertirse en el primer paso para devolverle la esperanza.
En Desde la Fe hemos reflexionado sobre una de las preguntas más difíciles que puede hacerse cualquier persona: ¿dónde está Dios cuando alguien siente que ya no quiere vivir?
Cuando una persona experimenta un sufrimiento profundo, Dios no permanece indiferente. Muchas veces se hace presente a través de quienes escuchan, acompañan, abrazan y permanecen cerca cuando parece que todo se ha oscurecido.
Jesús mismo nos mostró ese camino. Se acercó a quienes sufrían, consoló a los afligidos y nunca dio la espalda a quien vivía en la desesperanza.
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