(*) El Camino de los Pioneros fue una de las primeras vías de circulación del valle y resultó fundamental para el origen y desarrollo de El Bolsón

Antes de la existencia de rutas y caminos consolidados, por aquí transitaban pobladores, arrieros, estafeteros y familias que se desplazaban a caballo, en carro o a pie.
Este camino permitió la comunicación entre chacras, parajes y pueblos cercanos, facilitando el traslado de personas, alimentos, correspondencia y noticias.
El área que rodea este camino fue además una zona productiva de trigo, actividad central en los primeros años de poblamiento.
La producción cerealera abastecía a las familias del valle y dio origen a molinos harineros, fortaleciendo la autosuficiencia y la organización comunitaria.
A lo largo de su recorrido se establecieron puntos de descanso, viviendas, estafetas, molinos y espacios de encuentro que dieron forma a la vida comunitaria.
El Camino de los Pioneros no fue solo una traza física: fue un espacio de intercambio, solidaridad y construcción colectiva.
En el centenario de El Bolsón, reconocer este camino es honrar a quienes, con esfuerzo cotidiano, sentaron las bases del pueblo y dejaron huellas que aún forman parte de la identidad del territorio.
El Bolsón, República por un día
Otto Tipp, inmigrante alemán, llegó desde Chile trayendo consigo un saber que hoy forma parte de la identidad local: la elaboración de cerveza artesanal. En su casa cocinaba durante varios días las primeras cervezas de la Comarca Andina.
Cuando la cerveza estaba lista, Otto izaba una bandera blanca como señal. Desde distintos puntos del valle, los vecinos comprendían el mensaje y se acercaban para celebrar. Llegaban los pobladores y comenzaban los festejos: música, risas, encuentros y fiestas que duraban hasta que se vaciaban los barriles.
En una de esas celebraciones nació una idea tan audaz como festiva: convertir a El Bolsón en una república independiente, como expresión simbólica de una comunidad que se sentía lejana y olvidada por el gobierno central.
Se declararon independientes por un día, se repartieron los cargos y Otto Tipp fue elegido presidente.
Así fue como El Bolsón fue república por un día, en una celebración que combinó humor, identidad y espíritu comunitario.
Este hecho forma parte del legado del Camino de los Pioneros, donde el encuentro, la creatividad y la vida compartida dieron forma al carácter del pueblo.
Estafeta Postal Familia de Ángel Del Agua Antes de 1926
En este lugar funcionó la estafeta postal de la familia de Ángel Del Agua, junto a su esposa Clemilda Rogel, cuando aquí se encontraba su vivienda familiar, antes de 1926. Desde este punto se recibían y distribuían cartas y mensajes que permitían la comunicación entre pobladores, chacras y pueblos de la región, cumpliendo un rol fundamental en la vida social y comunitaria de los primeros tiempos del valle.
En una época sin teléfonos ni caminos consolidados, el correo viajaba a caballo o en carro y resultaba indispensable para la vida cotidiana. Ángel Del Agua realizaba extensos recorridos hasta Jacobacci y El Maitén, desde donde traía la correspondencia que luego era distribuida en la zona.
Con el paso del tiempo, dejó el carrito de caballos y adquirió un camioncito, acompañando el progreso y las nuevas formas de movilidad de aquellos años.
En este entramado cotidiano, ClemildaRogel fue un pilar fundamental del hogar y del progreso familiar. Además de atender a sus hijos, trabajaba la quinta, cuidaba los caballos de la estafeta y colaboraba activamente con su esposo en cada proyecto que emprendía. Su labor silenciosa y constante sostuvo la vida doméstica y acompañó el desarrollo de esta estafeta, tan vital para la comunidad.
De carácter alegre y muy querido, Ángel Del Agua fue también un vecino profundamente integrado a la vida social de su tiempo. Participaba de encuentros, celebraciones y carreras, y llegó a tener caballos de carrera, entre ellos El Peludo, aún recordado por los pobladores más antiguos.
Este sitio fue un punto clave del Camino de los Pioneros, donde la palabra escrita acortó distancias y fortaleció los lazos de una comunidad naciente, sostenida por el esfuerzo compartido de quienes hicieron de este valle su hogar.
Molino Harinero familia Merino 1926
En este lugar funcionó el molino harinero de la familia Merino, a partir del año 1926.
El molino permitía moler el grano producido en las chacras de la zona, transformándolo en harina para el consumo de las familias y para el intercambio entre vecinos.
Su funcionamiento requería trabajo constante y organización: el grano era llevado hasta el molino, donde se procesaba mediante sistemas mecánicos simples, movidos por fuerza humana, animal o hidráulica, según las posibilidades de la época.
El proceso demandaba tiempo y esfuerzo, pero garantizaba un alimento esencial.
En años en que el abastecimiento externo era escaso y los traslados largos y difíciles, el molino harinero fue clave para la subsistencia del valle, fortaleciendo la autosuficiencia y la cooperación comunitaria.
Este molino formó parte del entramado productivo que dio origen a El Bolsón, vinculado al trabajo de la tierra, al esfuerzo familiar y a la ayuda entre vecinos.
Reconocer este sitio en el Camino de los Pioneros es poner en valor el trabajo silencioso y cotidiano que permitió que el pueblo creciera y se afianzara.
Viejo Roble – Chacra Merino
El Viejo Roble, ubicado en la Chacra Merino, fue un punto significativo dentro del territorio pionero.
Árboles como este formaban parte de la memoria del lugar, sirviendo de referencia, abrigo y encuentro.
Este sitio está estrechamente vinculado a la historia local, ya que aquí se encontraba la casa de Otto Tipp, quien posteriormente vendió la propiedad a la familia Merino.
Este traspaso refleja los primeros movimientos de ocupación, producción y arraigo en el valle.

La Chacra Merino fue parte del entramado productivo y social que dio origen a El Bolsón.
El Viejo Roble representa la relación entre la tierra, el trabajo y las familias que habitaron y construyeron el territorio.
En el centenario de El Bolsón, recordar estos sitios es reconocer la historia viva del camino, de sus protagonistas y de la comunidad que hicieron posible el pueblo.
Viejo Maitén -Camino delos Pioneros
Antes de que existieran rutas, edificios o nombres oficiales, hubo caminos. Caminos de tierra, de huella y de paciencia. Por ellos transitó la vida que dio origen a El Bolsón.

El Viejo Maitén, en el Camino de los Pioneros, fue uno de esos lugares fundamentales:
un punto de paso, de descanso y de encuentro para viajeros, arrieros, estafeteros y familias que se desplazaban entre valles, chacras y pueblos del sur.
Antes de 1926, cuando todo era más lento y más humano, este lugar funcionó como posta del camino. Aquí se cambiaban las monturas, se ajustaban las herraduras y se hacía la pausa necesaria para continuar el viaje. Los caballos eran atados bajo el maitén mientras sus dueños compartían un mate, una comida o una conversación, fortaleciendo los lazos entre quienes transitaban la región.
Este camino fue una vía obligada de comunicación.
Por él circularon cartas, noticias, mercaderías y afectos.
Cuando no había teléfonos ni caminos consolidados, el Camino de los Pioneros fue la red que mantuvo unida a la comunidad naciente.
En este sitio funcionó también el almacén de ramos generales de la familia Saldíse, punto de encuentro y abastecimiento para pobladores y viajeros que recorrían largas distancias, haciendo de este lugar un verdadero centro de la vida cotidiana del valle.
El viejo maitén, testigo silencioso de esas jornadas, conserva incrustada una herradura, gesto de preservación de la memoria y símbolo del paso constante de hombres, caballos e historias. No fue solo un árbol o un sitio: fue abrigo, referencia y memoria viva. Fue testigo del esfuerzo cotidiano de quienes construyeron el pueblo paso a paso, a caballo, en carro o a pie.
En el centenario de El Bolsón, reconocer el Camino de los Pioneros es reconocer una forma de vida basada en la solidaridad, el encuentro y la perseverancia. Es honrar a quienes hicieron del camino un lugar de comunidad y dejar ese legado como enseñanza para las generaciones futuras.
Porque la historia de El Bolsón no comenzó con edificios ni oficinas.
Comenzó aquí: en los caminos, en los descansos, en personas anónimas que dejaron huella.
Recordar el Viejo Maitén es recordar de dónde venimos.
Y reconocer el camino es invitar a quienes vendrán a cuidar la memoria, el territorio y los vínculos que nos hicieron pueblo, proyectando con respeto el futuro de nuestra comunidad.
Familia Saldise – Camino de los Pioneros
En este lugar estuvo vinculada la familia Saldise, cuya presencia formó parte de la vida cotidiana del Camino de los Pioneros. Aquí funcionó el Almacén de Ramos Generales, que fue también un punto de apoyo para viajeros, vecinos y pobladores que transitaban el camino en tiempos en que las distancias eran largas y el acceso difícil.
Estos espacios cumplían un rol fundamental: abastecer, recibir y ofrecer un lugar de descanso y encuentro. Más que un comercio, eran sitios de confianza, donde circulaban noticias, intercambios y vínculos comunitarios.
En esta casa vivió Don Celestino Saldise, junto a su esposa Doña Ema Prieto de Saldise, maestra de grado en la antigua Escuela de madera N.º 30, y sus hijas Emma del Rosario y María Delia (Dely), actual propietaria del Camping La Chacra, emplazado hoy en este mismo sitio.

Este lugar es hoy un sitio histórico, cargado de profundo contenido emocional y memoria colectiva. Entre estas paredes se forjaron vínculos familiares, se transmitieron saberes, se educó, se trabajó y se acompañó el crecimiento del pueblo en sus primeros años.
Como parte del Camino de los Pioneros, esta casa representa la vida cotidiana de las familias fundadoras, el valor de la educación, el compromiso comunitario y el esfuerzo silencioso que dio forma a El Bolsón. Reconocer este sitio es honrar la historia viva que aún late en el territorio y en la memoria de quienes lo habitan.
En el centenario de El Bolsón, recordar a las familias pioneras es reconocer una historia construida desde lo simple, lo cercano y lo compartido.
Casa Histórica del Turco Agran – Camino de los Pioneros
En este lugar se encuentra la Casa Histórica del Turco Agran, una de las viviendas vinculadas a los primeros tiempos de poblamiento del valle.La casa fue construida con técnicas tradicionales de la época y formó parte del entramado social y cotidiano del Camino de los Pioneros.
Como muchas viviendas pioneras, este espacio fue más que un hogar:
fue punto de encuentro, de descanso y de intercambio para quienes transitaban el camino en años de escasos recursos y grandes distancias.
El TurcoAgran trabajaba el cobre, un oficio de gran importancia en aquellos tiempos.
La elaboración y reparación de objetos de cobre —utensilios, recipientes y herramientas— resultaban fundamentales para la vida cotidiana de las familias, ya que eran bienes duraderos y de uso permanente en el hogar y en las chacras.
Posteriormente, el TurcoAgran vendió esta vivienda a la familia alemana Disinger, reflejando los procesos de traspaso, arraigo y continuidad que marcaron la historia del territorio. Con el tiempo, la propiedad fue adquirida por la familia Studert, dando continuidad a la vida y la memoria de este lugar.
Actualmente, la Fundación Al Agua preserva este lugar, cuidando y sosteniendo esta vivienda histórica como parte del patrimonio cultural de la comunidad. Su labor permite mantener viva la memoria del sitio y reconocer su valor histórico, simbólico y social para El Bolsón y para quienes recorren el Camino de los Pioneros.
La presencia del TurcoAgran, de la familia Disinger y de quienes habitaron este espacio representa el aporte de los inmigrantes que, con trabajo, saberes y perseverancia, contribuyeron a la construcción de la comunidad.
En el centenario de El Bolsón, reconocer estas casas históricas es valorar la memoria viva del territorio y de quienes lo habitaron desde sus comienzos.

Viejo Álamo – camino de los pioneros
El Viejo Álamo fue un punto de referencia para quienes transitaban el Camino de los Pioneros.
En tiempos en que no había señalización ni caminos formales, los árboles marcaban el rumbo y ayudaban a orientarse en el trayecto.
Bajo su sombra descansaron viajeros, arrieros y familias que se desplazaban entre chacras y poblados.
El Viejo Álamo fue parte del paisaje y de la vida cotidiana, testigo silencioso del paso del tiempo y del esfuerzo de los primeros pobladores.
Reconocer este sitio es poner en valor los elementos naturales que acompañaron la construcción de la comunidad.
Conclusión – Paseo de los Pioneros
El Paseo de los Pioneros no es solo un recorrido por el territorio: es un recorrido por la memoria viva de El Bolsón.
Reconocer estos caminos, estos árboles, estas casas y oficios es reconocernos como comunidad. Es comprender que nuestro presente se construye sobre gestos sencillos y valientes: el trabajo compartido, la ayuda entre vecinos, la palabra dada y el esfuerzo cotidiano. Nada de lo que hoy somos nació de la nada. Todo tiene raíz.
Por eso, en este tiempo presente, el Paseo de los Pioneros expresa una decisión colectiva de mirar hacia atrás para avanzar con más conciencia.
Desde la gestión municipal encabezada por el intendente Bruno Pogliano, se impulsa la puesta en valor del patrimonio histórico como parte de una mirada integral del desarrollo, donde la identidad, la memoria y la comunidad ocupan un lugar central.
Honrar el pasado no es un gesto simbólico aislado: es una forma de fortalecer el presente y proyectar el futuro, reconociendo que somos herederos de una historia construida entre todos.
En este paseo están las huellas de quienes caminaron antes, pero también el compromiso con quienes caminarán después. Porque somos comunidad, somos familia, y en ese lazo está la verdadera fortaleza de nuestro pueblo.
Un pueblo no se construye solo con casas,
se construye con memoria.
Con caminos compartidos,
con manos que se tienden,
y con historias que se honran.
Cuidar la memoria es cuidar el presente.
Y caminar juntos es la forma más profunda de seguir siendo pueblo.
LIMITE42.COM PERIODISMO INDEPENDIENTE!